viernes, 14 de agosto de 2009
Cuando las cosas comienzan hacer reales, cuando las personas empiezan a demostrarse tan cual son o mejor dicho cuando las descubrimos verdaderamente, que dicen ser algo y resulta que son totalmente diferente, ¿Cómo hacer para que las palabras se vuelvan verdad? ¿Cómo hacer para creer, en algo que nunca creiste? Resulta fácil creer ciegamente, no pensar y volver a confiar, pero resulta tan dificil creer, si a cada dos pasos se vé eso que no se quiere ver. ¿Creer o resignarse? Poner una venda a los ojos y seguir adelante, sin importar, cuando llegue el momento de chocar, chocaremos y a eso si, que no le encuentro la vuelta. Mirar a los ojos y sentir que no sirve, o a veces lograr convencernos que eso si es la verdad. ¿Pero porque al mirar las palabras, sueltas o con sentidos, nuestra mente vuelve a cambiar? Y sigo sin entender porque mentis, o porque yo no puedo creerte, porque te miro y se me mueve el mundo, pero te leo y el mundo vuelve a cambiar, porque te siento y a la vez no, porque te quiero y a la vez te odio. ¿Por qué te siento parte de mi y a la vez de todos? Dejemos de excusas, busquemos echos, mostrame tu verdad y te diré la mia, escapémosnos a un lugar donde las palabras sean reales, donde puedas mirarme y sentir esto que siento, pero a mí y no a los demás.
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